Sus orígenes: una ciudad singular en el Atlántico moderno

Para adentrarnos en su devenir durante casi seis siglos, debemos situarnos en los siglos XIV y XV de la historia ibérica (tensa expansión de los Reinos de Portugal y de Castilla-Aragón) y de su despliegue atlántico una vez superadas las barreras mentales de la mitología clásica y los temores asociados a los «monstruos» marinos del Atlántico o a la existencia de una «fosa» marina al sur de las Canarias, dónde se despeñan los barcos y desaparecen sus tripulaciones.

Canarias inicia su segundo gran reconocimiento europeo a partir de las expediciones de italianos, catalanes, mallorquines y andaluces a partir del s. XII y XIII, en que se experimentan los primeros esfuerzos por salir del Mediterráneo («Mare Nostrum») y explorar (a vista de costa o cabotaje) el Noroeste africano con la mirada puesta en el oro y esclavos de Guinea. Es la etapa pre-colonizadora que ensaya la pastoral cristianizadota en Islas como Gran Canaria, La Palma y Tenerife.

Una primera mirada de marinos que se refleja en una aún rudimentaria, pero estimulante, cartografía bajomedieval, complementada con leyendas de viajes y descubrimientos míticos de obras emblemáticas, como la primera «guía de viajes» de Mandeville, la crónica de un desconocido monje minorista o el más cercano y vinculado a nuestras Islas «Le Canarien» («El Canario»), cuya autoría se concreta en los clérigos que acompañan a Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle en la primera expedición conquistadora planificada (1404).

En el siglo XIV, y bajo el impulso innovador del Príncipe D. Enrique el Navegante, se investigará científicamente los problemas de la navegación de altura y la superación de la mitología clásica. En su Universidad de Sagres, próxima al Cabo de San Vicente, se producirá la primera «revolución naval» de la modernidad europea: la «volta de Guinea» (navegación de altura contra el viento) y la «carabela» como primer buque capaz de superar los límites de la navegación de cabotaje.

La Laguna surge, pues, como expresión urbana singular de un largo y prolijo proceso de ocupaciones, conquistas y colonizaciones que se inician en 1404 y culminan, precisamente en Tenerife y con la fundación de San Cristóbal, en 1496.

Un proceso que coincide, en gran medida, con los grandes descubrimientos y periplos marítimos del último tercio del siglo XV (viajes colombinos) y el primer derecho marítimo planetario (Tratados de Alcaçobas y Tordesillas entre Portugal y Castilla-Aragón), que anuncian la apertura planetaria de los tiempos modernos (siglos XVI al XVIII).Sus orígenes: una ciudad singular en el Atlántico moderno.