Los vaivenes iniciales (1496-1515)

Mucho se ha escrito y discutido en relación al debate en el seno del primer Cabildo sobre la evolución de la traza urbana y las necesidades, especialmente a partir de 1511, ante la llegada de nuevos pobladores.

La Ciudad, como resultado de sus dos polos iniciales (Villa de Arriba y Villa de Abajo) han creado un espacio intermedio que se verá condicionado por el corral de la villa, los vacíos edificatorios por razón del no cumplimiento de sus compromisos por los beneficios de datos para solares y viviendas y, por último, los problemas derivados del bloqueo espacial de la dehesa pública.

El Adelantado, no sin importante oposición y reticencias de una parte de los regidores perpetuos, afrontará un cambio de perspectiva desde 1.500 y la culminará en el intervalo 1511-1517. Las actuaciones más relevantes serán las siguientes:

– Presionar y amenazar a los titulares de datas para solares con cancelarlas por incumplimiento de sus compromiso edificatorios.

– Forzar, no sin resistencias, el desplazamiento del núcleo hegemónico de la Ciudad desde la Villa de Arriba a la de Abajo. Una estrategia personal del Adelantado que no obtendrá plenos resultados.

– Retirar el rol matriz al templo de la Concepción, en su condición de pilar relevante en la continuidad de la Villa de Arriba. La solución, crear la parroquia y templo de Los Remedios, a medio camino entre ambas Villas.

– Reforzar la edificabilidad en el entorno de la Plaza Mayor (actual Plaza del Adelantado) y extender la edificabilidad hacia el Oeste, ante la barrera que representaba el barranco de Gonzaliánez y de San Roque.

– Producir un ordenamiento urbanístico, con “traza a cordel”, que permitiera un crecimiento ordenado.

– Posibilitar la actividad económica y el asentamiento en la Dehesa de La Laguna, al mismo tiempo que se sacaban del “espacio urbano” las actividades no compatibles (corral del Consejo, “muladares”, etc.).

El debate sobre la planificación o no de este despliegue urbano se vertebra en torno a dos tesis. Una, la que asume una estrategia desigual y no previa de ordenar la traza urbana y compactar su estructura de viviendas en coherencia con la existencia de una red racional de viales (crecimiento relevante del número de calles desde inicios del s. XVI a la primera mirada cartográfica del Plano de Torriani (1588).

Otra, vinculada a la tesis asumida por UNESCO, que plantea una visión, soportada en las nuevas visiones urbanísticas y científicas del Renacimiento, de un proyecto de “ciudad platónica”.

Resulta evidente, de una análisis de los datos, la cartografía disponible y de la cultura y conocimientos del Adelantado y sus principales deudos, que si existió una voluntad ordenancista y de racionalidad urbanística por mor de la necesidad de aprovechar el espacio disponible, prestación de unos servicios mínimos y racionalizar los repartimientos y los usos. No tanto, una proyecto de “ciudad ideal” que se propugna por algunos autores.