Excursiones

Entre la variedad de actividades que puede realizar en el municipio, le sugerimos una serie de excursiones de distinta índole que le harán disfrutar de lo que La Laguna ofrece al visitante.

Caseríos de Las Montañas.

Bajo este nombre se engloban estos pequeños núcleos poco poblados que resisten el paso del tiempo conservando todo el carácter tradicional de la cultura rural que caracteriza al municipio. Los Batanes, Las Carboneras, Chinamada, El Río, Bejía o Cabeza de Toro se enclavan en el espacio protegido del Parque Rural de Anaga, siendo lugar de paso de todos los caminantes que se adentran a recorrerlo a través de los múltiples senderos con que cuenta.

En el caserío de Chinamada se conservan algunas de las llamadas ‘casas cueva’ en bastante buen estado, habitadas aún, aportan a la zona un interés etnográfico indiscutible.

Avistamiento de aves.

Para los amantes de la ornitología, en la costa existe una elevada riqueza de especies que convierte la zona en un lugar importante para la observación de aves. Los bajíos costeros son propicios para que las aves encuentren en los charcos intermareales que salpican toda la costa de la comarca, un lugar ideal para nidificar o estacionarse durante sus viajes migratorios.

Algunas zonas recomendadas son en Punta del Hidalgo, el tramo desde el final del camino de la costa, cerca del mirador hasta el club náutico privado, pasando por la Ermita de San Juan. Desde el faro de Punta del Hidalgo hasta el comienzo del camino de la costa o bien desde la playa El Arenisco hasta la piscina de Punta del Hidalgo.

Prácticamente toda la costa de Valle de Guerra, desde La Barranquera hasta la Punta de La Romba es apta para el avistamiento.

Otros puntos de interés son las charcas de barro, destacando un gran grupo en Bajamar, otro en Tejina formado por presas escalonadas en el Barranco El Espinal.

Visita a Bodegas 

El turismo enológico, dedicado a potenciar una determinada zona vitivinícola, es una forma diferente y original de conocer un lugar a través de sus viñedos y sus tierras, ampliamente relacionado con la gastronomía, la arquitectura y la cultura. Cada vez son más los visitantes atraídos por esta ‘cultura del vino’ que no se queda en la simple degustación, sino conlleva un conocimiento mayor relacionado con su elaboración, la materia prima y todo lo que gira a su alrededor.

En Valle de Guerra se encuentra la Bodegas Bronce, bajo la denominación de origen Tacoronte – Acentejo, esta bodega comprometida con la preservación del medio ambiente, ofrece visitas guiadas por la finca donde se encuentran sus viñedos, con una degustación de sus productos.

Caminos reales.

En el municipio aún encontramos los tradicionales caminos reales, antiguas vías de comunicación terrestre cuya propiedad y jurisdicción pertenecían a la Corona. En las Islas, su apertura y mantenimiento se encomendaron al Cabildo. En La Laguna existe una calle que se denomina Camino Vallado, resto del antiguo camino hacia La Esperanza, hoy cortado por la pista del Aeropuerto Norte.

Descubriendo nuestros barrancos.

El barranquismo o descenso de barrancos encuentra en la orografía general de la isla su mejor aliado, pero no es la única actividad que se puede realizar en estos parajes. El municipio de La Laguna tiene el privilegio de enmarcar parte de su territorio en el macizo de Anaga dentro del Parque Rural, declarado también Reserva de la Biosfera por la riqueza y biodiversidad natural que alberga. Muchos de los tramos de los senderos del Parque discurren por las laderas o las cuencas de estos barrancos. ¡Le invitamos a recorrerlos y descubrirlos!.

El Barranco del Río, nace en las cumbres boscosas de Anaga cerca de la montaña Cruz de Taborno y desemboca en la playa de Los Troches en Punta del Hidalgo. Todo su recorrido está protegido bajo el espacio natural del Parque Rural de Anaga.

En su paisaje destaca la elevación rocosa llamada Roque de los Pinos, único enclave del Parque donde crecen pinos canarios. El antiguo volcán El Morro, que dio origen hace 100 mil años a la plataforma de La Punta, se encuentra en el tramo medio del Barranco Seco, afluente del Barranco del Río. Numerosos caminos homologados para la práctica del excursionismo y todos ellos dentro de la red de senderos del Parque atraviesan sus laderas.

En el siglo XVIII se desarrolló en la zona, gracias a la abundancia de agua que corría casi permanentemente por su cauce, la industria del lino en torno a este cultivo. Las laderas de la parte alta del valle están actualmente cultivadas con bancales dedicados a las viñas. Los tradicionales caseríos que se asientan en sus laderas son, en algunos casos, vestigios de nuestra historia aborigen.

El Barranco de Milán, con su amplio cauce que discurre a lo largo de dos municipios, el de San Cristóbal de La Laguna y el de Tegueste, aunque en este último se le conoce como Barranco del Agua de Dios. Su importancia radica en las numerosas cuevas que alberga y que han sido objeto de trabajos y estudios por los restos arqueológicos encontrados, poniendo de relieve el valor etnográfico, cultural y natural que lo han llevado a ser nombrado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona de Patrimonio Arqueológico. A pesar de haber sufrido numerosos expolios y la pérdida de muchos restos de distinta naturaleza, la pared menos explorada del barranco aún esconde tesoros por descubrir. El uso que se daba a estas cuevas en la época aborigen abarca desde el doméstico hasta el sepulcral, siendo al menos dos de ellas antiguas necrópolis.