Los bienes patrimoniales y su ordenación espacial

La mayoría de edificios y espacios públicos de la cuadrícula del “casco histórico” están protegidos como BIC (Bienes de Interés Cultural) o catalogados por los Planes e Inventarios urbanísticos en diferentes categorías de protección y conservación (ambiental y monumental).

En las pasadas dos décadas se ha producido un notable esfuerzo institucional y privado en el objetivo de asegurar la sostenibilidad y continuidad futura del área protegida como Patrimonio Mundial. Los proyectos de construcción y obras mayores y menores en el Casco requieren del cumplimiento de los parámetros específicos fijados en el planeamiento, debiendo asegurarse la no modificación de elementos edificatorios originales, volumetrías, alturas, fachadas, etc.

El resultado es, sin duda, ostensible. El proceso de rehabilitación y conservación ha contagiado a los propietarios de edificios en el Casco y ha posibilitado diferentes actuaciones en materia de peatonalización, señalética especial, mejora de los espacios públicos (plazas, jardines, etc.) y especial atención a un ajuste estricto entre la publicidad estática y el respeto a la visualización de los bienes patrimoniales y culturales.

Además, el sector privado ha descubierto que patrimonio y negocio son una ecuación altamente rentable y atractiva para los usuarios, tanto locales como visitantes.